Emociones y Liderazgo: la combinación perfecta y necesaria para el ejecutivo del futuro

Ya lo planteaba Daniel Goleman hace unos años: una persona puede tener un coeficiente intelectual elevado y una formación técnica impecable, pero ser incapaz de dirigir un equipo hacia el éxito. Solo podrán ser líderes efectivos quienes cuenten con una verdadera “inteligencia emocional”, es decir, con la capacidad para captar las emociones del grupo y conducirlas hacia un resultado positivo. Pero hay una buena noticia: este talento se puede aprender y cultivar en las organizaciones. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué debe tener un líder emocional? ¿Cómo detectar y mediar las emociones que pone en juego un líder en su día a día?

Cinco ejes en la formación de líderes emocionales

A la hora de definir la educación ejecutiva del futuro para enfrentar el mundo de los negocios de cara al futuro, según las conclusiones del Foro Mundial de Educación y Habilidades (Global Education & Skills Forum – GESF 2016) desarrollado en Dubai el pasado 12 y 13 de marzo, serán:

  • Pensar más allá de los límites de la disciplina,
  • desarrollar competencias socioemocionales,
  • liderar equipos caracterizados por la diversidad,
  • poner en práctica conocimientos aprendidos en contextos nuevos, y
  • tener una mirada global

El entrenamiento en estas cinco capacidades será determinante para enfrentar los desafíos del nuevo entorno de negocios:

1. Pensar más allá de los límites de la disciplina: Attentionel contexto incierto y la rápida evolución de los negocios obligan a preparar a la gente para los cambios acelerados y para los trabajos que todavía no han sido creados: personas flexibles, capaces de innovar, creativas. Cada vez se requiere pensar más a través de los límites de las disciplinas, conectando información de distintos campos.

2. Desarrollar competencias socioemocionales: un trabajo del Boston Consulting Group (BCG) y el Foro Económico Mundial definió 16 habilidades necesarias para los niveles educativos iniciales. Estas incluyen 6 habilidades fundamentales, como matemática y lectura; y otras 10 que entran en el grupo de las socioemocionales y se dividen en las de competencia y las de carácter.

Jessica Bovvardo, del BCG explica que hay un grupo de 4 competencias:

  1. creatividad,
  2. colaboración,
  3. comunicación, y
  4. pensamiento crítico

y otras 6 habilidades de carácter que incluyen:

  1. liderazgo,
  2. perseverancia,
  3. curiosidad,
  4. adaptabilidad,
  5. iniciativa y, conciencia sociocultural

3. Liderar en la diversidad: las “habilidades de relación”, tercer componente del combo de habilidades para el siglo XXI, incluyen el trabajo en equipo, la colaboración y el liderazgo. En la formación ejecutiva este grupo de habilidades tiene, además, un componente adicional: la capacidad de desarrollar el trabajo en equipo en ámbitos caracterizados por la diversidad. La colaboración incluye el respeto por la otra persona y el respeto por la diferencia. Ser líder implica la habilidad de conducir grupos con diversidad y de reunir a personas diferentes al servicio de una causa común.

4. Manos a la obra en la diversidad: otro de los ejes de la educación ejecutiva del futuro será la capacidad de poner en práctica lo aprendido en contextos nuevos. Los contenidos y el conocimiento son importantes, pero no suficientes: hay que poder extrapolar lo que uno sabe. El aprendizaje en la práctica permite entrenar esta capacidad y, además, reducir la brecha entre teoría y práctica.

5. Mirada global: la educación de negocios del futuro deberá garantizar que los líderes tengan una “mirada global”. “La universidad sirve para aprender, escuchar, absorber, deliberar y viajar”, sintetiza Martin Sorrell, CEO de WPP, la compañía de publicidad más grande del mundo. La “internacionalidad” en la etapa de estudios colabora con el entrenamiento de algunas de las capacidades ya mencionadas: la de pensar más allá de los límites y la de liderar en la diferencia. “Lo que es obsoleto es la educación en una sola dimensión: es necesario estar en contacto con otras culturas para continuar desarrollándose, madurando, creciendo”, señala Sorrell.

Las competencias del liderazgo emocional

Brainstorming

Haciendo foco en lo socioemocional, la segunda de las capacidades requeridas para los líderes y ejecutivos del futuro, resulta fundamental ahondar en cómo la misma se manifiesta y en el impacto que trae en el desempeño crítico dentro de las organizaciones.

Todos los líderes más efectivos, más allá de su procedencia y ámbito de trabajo, tienen un alto grado de “inteligencia emocional”. Una persona que carezca de esta puede tener el mejor entrenamiento del mundo, una mente analítica e incisiva y un sinnúmero de ideas, pero no será un gran líder. Las competencias del liderazgo emocional son:

  • La autoconciencia emocional: los líderes con un buen nivel de autoconciencia emocional conectan con sus señales internas y reconocen el efecto que tienen sus sentimientos en ellos mismos y en su rendimiento laboral. Están en sintonía con sus valores de referencia y con frecuencia intuyen cuál es la mejor decisión, teniendo en cuenta el contexto general de una situación compleja. Los líderes con autoconciencia emocional pueden mostrarse francos y auténticos, ser capaces de hablar sin tapujos de sus emociones y estar convencidos de sus principios fundamentales.
  • La autogestión: los líderes con autocontrol emocional encuentran formas de gestionar los sentimientos y los impulsos perturbadores que los asaltan, e incluso de canalizarlos para aprovecharlos. Un ejemplo claro de autocontrol es el del líder que no pierde los nervios ni la lucidez ante un gran estrés ni durante una crisis, o que permanece imperturbable incluso en una situación enredada o complicada.
  • La conciencia social: incluye sobre todo la empatía, esto es, la capacidad para compenetrarse con un amplio abanico de señales emocionales, lo que les permite detectar lo que sienten pero no dicen una persona concreta o un grupo. Los líderes emocionales empáticos se caracterizan por escuchar con atención y por ser capaces de comprender la perspectiva del interlocutor. Gracias a la empatía un líder puede llevarse bien con personas de orígenes diversos o de otras culturas.
  • La gestión de las relaciones: los líderes con habilidad para cultivar las capacidades de los demás muestran un interés sincero por las personas a las que ayudan y comprenden sus objetivos, sus puntos fuertes y sus flaquezas. Pueden hacer aportaciones oportunas y constructivas y tienen madera de mentores o de coaches. Logran gestionar hábilmente los conflictos y cuentan con una alta capacidad de impulsar el cambio personal y organizacional.

Gesto motriz y emoción

Cada líder aparece en sus escenarios profesionales con una arquitectura corporal, con su propio estilo, el que ha ido elaborando a lo largo de su vida sobre la base de sus experiencias vitales y de la repetición constante. Con frecuencia, ese estilo (llamado “gesto motriz”) no es todo lo eficaz que podría ser, algo que se puede medir y corregir gracias a la tecnología de sensores.

what is the answerLas emociones se sienten y, al mismo tiempo, se expresan en el gesto motriz. En menos de un segundo, nuestros músculos reaccionan ante un estímulo químico y emocional mostrando una dinámica corporal determinada que revela el estilo personal de cada líder. Al correr el riesgo de obtener unos resultados por debajo de los que uno estima que corresponden a su talla de líder, al tener que tomar una medida con importantes consecuencias para el personal, al errar en una decisión importante, al bajar en reconocimiento y aceptación… Todas estas situaciones tienen un impacto emocional muy fuerte. La emoción se dispara antes que la acción –y la condiciona– y entre ambas variables media nuestro cuerpo. No tenemos acceso directo al cerebro emocional; sin embargo, sí que contamos con un canal prioritario para acceder a él: el de nuestro gesto motriz.

Nuestro cerebro realiza estas estimaciones a veces de forma consciente. Otras, de forma automática, sin que nuestro yo conozca claramente dicha evaluación. Sin embargo, las emociones siempre hacen su recorrido. Viajan a nuestras vísceras y a nuestros músculos rápidamente, esculpiendo un gesto motriz preciso que precede a la acción que uno va a ejecutar. Con esta activación corporal, nuestro cerebro persigue situarnos en circunstancias propicias para salir con éxito de los riesgos no tanto físicos como profesionales y lograr el bienestar. No siempre lo consigue, sobre todo si enlaza la emoción y el cuerpo formando un gesto motriz ineficaz.

 

El entrenamiento emocional del líder

El Sistema Tecnológico de Detección Automática del Gesto Motriz permite a la persona valorar por sí misma, de forma automática, su gesto motriz, al proporcionarle un feedback en tiempo real, de forma visual y auditiva, como parte de su proceso de entrenamiento emocional para alcanzar un liderazgo más auténtico y más eficaz.

Se trata de una herramienta altamente tecnológica que permite captar en tiempo real, mediante un software específico, el gesto motriz ineficaz de cada líder. La herramienta está basada en un sistema de 17 sensores inerciales distribuidos por el cuerpo y dispuestos en un cómodo traje malla, que proporciona en todo momento un feedback visual y auditivo en un personaje animado. Éste reproduce los movimientos reales de la persona que viste el traje, con el objeto de proporcionarle información sobre el proceso que debe seguir para romper con el “automatismo corporal-motriz” que despliega en situaciones difíciles y que acompaña su acción, restándole eficacia con vistas a los resultados que persigue.

La aplicación analiza las posiciones corporales y los movimientos del líder y los compara, a través de múltiples algoritmos y mediciones, con el patrón establecido como gesto motriz eficaz. Esta normalización está elaborada con los aportes multidisciplinares de la neurofisiología del movimiento y de la postura corporal, de la biomecánica y de la dinámica corporal de ocho perfiles emocionales específicos. En el momento en el que se detecta una desviación significativa con respecto al patrón normalizado del gesto motriz eficaz, el sistema proporciona a la persona un feedback visual y auditivo que indica qué partes del cuerpo provocan la ruptura.

Con esta información precisa, el líder –con los aportes de su entrenador–, tras diversas prácticas continuadas y como resultado de un aprendizaje sistematizado, hará “brotar” su auténtico y personal gesto motriz eficaz, el que lo lleva a abordar las situaciones complejas asociadas a su actividad profesional y a su ejercicio de liderazgo con bienestar y alto rendimiento.

En conclusión, el nuevo líder emocional tiene más responsabilidades que nunca. Muchas de ellas, la mayoría, incluso no detalladas en su Job Description o nunca antes ejercitadas por otras personas. Nadie le dirá cómo deberá resolver empáticamente un conflicto laboral, o cómo manejar el autrocontrol necesario para el manejo de dicho conflicto.  El líder emocional se hace entrenando, con la práctica, pero sobre todo con una conciencia muy fuerte del impacto que sus emociones generan en sus actos, y de las consecuencias que puede llegar a traer el no saber manejarlas hábilmente.

Fuentes:

“¿Qué define a un líder?”, Daniel Goleman
“Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional”, Daniel Goleman
“Un sistema tecnológico para el entrenamiento emocional del líder”, Alejandro Lasa. Harvard Business Review.

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